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viernes, 22 de marzo de 2013

Cap. 2 (1


   En el recreo nos reunimos todos de nuevo en las escaleras de la entrada. Cuando empiezan a rular los cigarros, PJ, sentado a mi lado, lo coge cuando me lo pasan y le tal calada que lo acaba.

—    Podrías haber dejado un poco.

—    Ya te lo dije. No vas a fumar.

—    Si me lo quitas de golpe va a ser peor.

—    Eso ya veremos. Chicos, como alguien pase algo a la rubia, se las tendrá que ver conmigo, ¿entendido? —todos asienten sin rechistar.

 

De nuevo en clase, en el último descanso del día no puedo aguantar más. Oigo una conversación y me acerco para confirmar mis sospechas.

—    Tienen que expulsarla

—    Van a hacerlo, no va a seguir de rositas.

—    Su banda no la va a proteger más. Tienen que estar hartos de ella.

—    Hay que hacer que los echen, a todos.

—    No pueden hacernos nada, he oído que el cabecilla está fichado. Si le vuelven a pillar lo encierran.

—    Tendrían que encerrarlos, no hay ninguno bueno —aunque Jess me aprieta la muñeca, me libero y, harta, le agarro de la camiseta y le estampo contra la pared.

—    Repíteme lo que has dicho. A la cara.

—    Baby, déjale. No merece la pena. —le suelto a duras penas. No consiento que digan nada malo en contra de mi segunda familia.

—    Jess, ve a decírselo a PJ. Di que le he soltado.

—    Ven conmigo.

—    No. Más tarde hablaremos. —asiente y se va corriendo.

—    Vete a avisar a tus amiguitos los delincuentes. Ojala os pase algo y no salgáis nin…

No le da tiempo a terminar, porque antes ya tiene mi puño en su boca. Que a gusto me he quedado. Apenas me da tiempo a disfrutarlo cuando alguien me coge del pelo por detrás. Veo como cierran la puerta y uno se queda vigilando fuera. ¿Cómo pueden odiarnos tanto? No hacemos nada malo. Me sujetan los brazos a la espalda y tiran mi chaqueta al suelo. Después de pisarla y escupirla, al que le he dado el puñetazo, me coge de la barbilla y me dice:

—    Me da igual que seas una chica, pienso pegarte igual que tú a mí.

Antes de que pueda decir nada me golpea en la nariz. Noto el sabor a sangre en la boca y noto como algo se escurre hasta llegar a ésta, incrementando la sensación.

La puerta se abre de golpe y de repente PJ me coge y me saca de la clase, a pesar de revolverme consigue llevarme al baño de las chicas.

—    ¿Qué ha pasado? Jess me viene diciendo que te has resistido de pegar a un tío y luego me llega Hood diciendo que te están dando. —está muy enfadado.

—    ¿Por qué no me has dejado seguir? Te aseguro que me las hubiera pagado.

—    Ya veo cómo.

—    ¡Nos estaba insultando! ¡Nos decía que ojala nos muriésemos! ¿Qué quieres que haga, que me quede de brazos cruzados? —estallo.

—    Pues sí. En eso consiste lo que te dije. En darte cuenta cuándo merece la pena…

—    Ustedes. Vengan conmigo. Ya. —el sub. director nos interrumpe y nos lleva a su despacho.

Ahora toca aceptar las consecuencias, no permitiré que lo haga PJ.

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