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lunes, 25 de noviembre de 2013

Sinopsis Parte 2 de Sin Nombre

Buenas! Vengo a poneros los dientes largos un poquito hahaha Os dejo la primera sinopsis de la segunda parte de Sin Nombre. De momento no tengo título, pero se aceptan sugerencias, como siempre. Creo que sobre enero empezaré a publicar cerca de un par de páginas semanales. De todas formas, iré avisando por twitter @lizzy_finley
Muchas gracias de nuevo por todo. A cualquier cosa que necesitéis aquí estoy para resolver dudas
 
 
Esta vez la decisión es completamente suya.

¿Hacer la vista gorda y dejar que el resto solucionen sus problemas, o encargarse ella misma arriesgando su vida, de nuevo?

Igual que hace seis años, dejará a parte su casi reconstruida vida para por el deber.

En la justicia no se dejan cabos sueltos; y ella lo hizo. Quizá amor, quizá piedad, quizá estupidez.

Alice Sanders volverá a meterse en su papel de niña rica para acabar lo que dejó a medias.

Alice Du’Fromagge revivirá en un mundo en el que la están buscando sin saber el por qué; sólo que varias mujeres parecidas a ella han sido asesinadas de una manera demasiado familiar para ella.

Un imperio más poderoso y con ojos en cada rincón buscará a la chica que engañó a su gran jefe y le volvió loco: un nuevo Moore, aún más peligroso, ha vuelto a la carga, y esta vez con sed de venganza.

Lidiar con el presente no es fácil, pero imagina hacerlo también con dos distintos pasados e intentar tener al menos algún futuro.
Esta vez no se dejará tirar tan rápido. Ahora tiene algo que la ata a su verdadera vida y luchará por ello con uñas y dientes…hasta que le vuelva a ver.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Decidido

Buenas! Traigo noticias! Al final optaré por la segunda parte de 'Sin Nombre', así que os ruego paciencia porque aún está empezando más o menos. También he de deciros que también tengo un planning de otra historia más, así que tendréis lectura para rato, pero necesito paciencia porque estoy bastante ocupada y no escribo todo lo que me gustaría, así que, muchas gracias. Cualquier cosa estoy en twitter o en los comentarios (se agradecería que dejarais el user) @lizzy_finley

viernes, 8 de noviembre de 2013

Sinopsis Segunda Historia

Aún está un poco verde, pero os dejo la sinopsis de la segunda historia que os comenté. Aún sigo pensando en un título adecuado, así que si tenéis ideas de lo que sea, tanto esto como sobre Sin Nombre, dejad lo que pensáis en los comentarios o en twitter a @Lizzy_Finley .

Un secreteo a las espaldas y mucho que perder en poco tiempo. Nadie es como parece o quiere hacerse ver; la sinceridad puede convertirse en una gran mentira si se sabe cómo manipular.

Ella no sabe qué es, ni de dónde proviene, ni en quién puede confiar plenamente. Todo lo que pierda puede multiplicarse para bien…o no.

El concepto del bien y el mal es relativo. ¿Hasta qué punto una cosa es la otra? ¿En qué se diferencia la defensa personal con un asesinato? ¿Estás seguro de la respuesta, o eres otro humano confundido ante las ideas aparentemente más básicas?

Ángeles despiadados, demonios bondadosos, un Dios egoísta y humanos desinteresados. ¿Es una locura, o un simple matiz entre el negro y el blanco?

sábado, 2 de noviembre de 2013

Nota

Buenas!! Sé que llevo mucho sin publicar, pero estoy liada con otra historia y prefiero tenerla avanzada hasta que empiece a subirla. Me gustaría saber si preferís otra nueva o la segunda parte de esta, así que dejadlo en los comentarios a esta entrada (aviso que es de estilo fantástico y me alejo del romántico-policíaco). Lo siguiente es deciros de nuevo que muchas gracias por estar pendientes y por seguir la historia que tanto me ha costado formar. Espero que os haya gustado tanto la primera versión como la editada (en mi opinión tenía bastantes fallos y me ha ayudado bastante para la estructura de la segunda parte).
Lo último es dejaros algunos videos que se relacionan con el argumento de alguna manera. Os voy diciendo en qué consiste cada uno:
https://www.youtube.com/watch?v=gCYcHz2k5x0 = Este me ha dicho una amiga/fan que le recuerda a Alice y a PJ y a todo ese mundillo, así que ya me contáis.
https://www.youtube.com/watch?v=xn5dsvSwb64 = Este fue el que me inspiró y por el que no dudé en meter a Chloë G. Moretz como Alice, ya que el personaje es muy parecido. Es un video musical con la versión más larga (10 min). Reconoceréis a Shailene Woodley (Divergent) y a Tyler Posey también (Teen Wolf), a demás está dirigido por Drew Barrymore, así que estoy segura que os encantará. Veréis a la auténtica Baby, sin duda.
https://www.youtube.com/watch?v=fvUtidZkqw4 = Este es la versión corta (4 min) del anterior.
https://www.youtube.com/watch?v=oRdxUFDoQe0 = Esta es mi canción y video favoritos de Michael Jackson, y como veréis, la pelea es igual a la que tiene Alice contra uno de B&S. También me gusta porque son dos bandas mezcladas sin prototipos (latinos, asiáticos, 'negros'...) y expresa la fuerza en cada instante. Si os fijáis, el líder de una de las bandas se parece al que sería PJ.


Espero que os guste y muchas gracias de nuevo. Cualquier cosa, dejadla en los comentarios o escribidme un tweet a @Lizzy_Finley.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Epílogo


Después de usar parte del dinero en un corte de pelo —lo suficientemente largo para que ella pudiera pasar los dedos por su cabeza como a él tanto le gustaba— manteniendo el brillo dorado que se empeñaba en ocultar bajo una gorra, el muchacho, como cada noche después de irse, escaló cuidadosamente uno de los pilares del puente de Brooklyn hasta su barrote preferido para ver el ascenso de la luna. Se sentó con cuidado y respiró profundamente el aire sin contaminar por el humo de los coches debido a la altitud. Poco a poco sus músculos se relajaban y sentía como su mente se despejaba tras un tiempo de actividad frenética. La quería, pero no sabía cómo reaccionar a sus últimos momentos con ella. Cuando se sentía más relajado, su teléfono comenzó a vibrar —se le había olvidado apagarlo, como acostumbraba— y, después de unos malabarismos para no caerse ninguno de los dos, lo cogió, cansado de tanta inútil insistencia; dispuesto a zanjarla.

    No voy a volver, así que…

    Cállate, idiota —su interlocutor estaba nervioso—. Te necesitamos aquí.

    Pues arreglaos vosotros. Ya lo habéis…

    Es Baby —no le dejó continuar—. Ha vuelto.

    ¿Y?

    Todos sabemos que serías capaz de cualquier cosa por ella.

    Eso era antes —replicó el chico, tozudo.

    Deja de comportarte como un capullo y ven aquí volando. ¿Crees que te llamo por gusto?

    Déjame en paz, Bells. Estoy harto de ti y de tus…

    Se la han llevado en ambulancia —él también estaba empezando a hartarse de su compañero. Adivinando su expresión de confusión, continuó—. Vimos cómo la metían y salía a toda velocidad.

    ¿Qué…qué ha pasado? —consiguió balbucear.

    Preferimos decírtelo en persona. No es agradable, PJ. Ni un simple desmayo.

    Cuéntamelo —le obligó el que fue su superior en la banda que integran.

    Cuando llegues —insiste.

    ¡He dicho que me lo cuentes! —gritó el muchacho agarrándose a la estructura para frenar su carácter impulsivo e impedir la caída.

    Pásamelo. Si lo sabe seguro que viene —oyó a través del teléfono otra voz—. ¿PJ? ¿Sigues ahí?

    Jess, tú eres su amiga; dime qué ha pasado, por favor.

El grafitero y ex ladrón de coches se rindió ante la voz de la que había sido la mejor amiga de la chica a la que amaba; por la que había cruzado el país; por la que había sido secuestrado; por la que se había tatuado su nombre real —justo encima del corazón, recordando lo presente que había estado y estaría— con la firma sacada de una dolorosa carta enviada tiempo atrás.

Prácticamente suplicaba por una respuesta al dolor y a la preocupación que crecía en su pecho.

    Primero tienes que calmarte —le exigió la chica.

    Estoy calmado —se esforzaba por respirar con normalidad.

    Sé que estás fingiendo, aunque de todas formas te lo diré; por ella, no por ti —aclaró la chica con su característico acento latino—. Cuando se fue la ambulancia, dejaron la puerta abierta, así que entramos y al llegar a su habitación…

    ¿Qué? —ante su silencio el chaval rubio se temió lo peor— ¿Pastillas? —dijo con un hilo de voz y tragó saliva.

    Sangre —dijo con un suspiro y lágrimas invisibles en los ojos—. Era un charco enorme, PJ —intentaba continuar a pesar de quebrársele la voz—. Y estaba la navaja al lado.

    No…no puede ser… ¿Cuánto tiempo ha pasado?

    Desde que lo vimos, una media hora. Estamos en el hospital, pero no quieren decirnos nada. Acaba de pasar su madre llorando y no nos hablaba. Es mi culpa —empezó a sollozar—, es mi culpa que se haya… —la chica tomó aire; aún le costaba aceptarlo— Si hubiese estado a su lado…

Él se sentía más culpable aún que ella; él le había abandonado cuando más se necesitaban mutuamente, porque ¿por qué negarlo? Quería estar a su lado el resto de su vida y ahora podría ser más imposible que nunca.

    ¿Y… —no podía contener la angustia— está viva?

No quería mencionar la palabra “muerte” ni nada relacionado con ella. Había visto cómo intentaba arrebatarle a la persona que más quiere suficientes veces. Las anteriores tenía en quién enfocar su rabia, sin embargo, en esta ocasión, la víctima era también el verdugo.

    Repito que no querían decirnos nada —esta vez sonaba desesperada.

    Voy para allá.

Colgó el teléfono con decisión; dispuesto a dar su propia vida por la de ella a cualquier precio.

Cap. 12


Al llegar a casa, no hago caso de las preguntas de mis padres sobre dónde he estado todos estos días y por qué me fui de esa manera. Entro a mi habitación y preparo todo lo necesario antes de empezar. Tenía una idea de cómo hacerlo, pero encontré una página en Internet donde daban las instrucciones exactas, incluyendo los factores como estar nervioso, enfadado... Me parece escalofriante que cualquiera pueda tener acceso a ese tipo de información —a pesar de que me haya venido bien—; no tienen ni idea de cómo hay que sentirse para llegar a este extremo ni la cantidad de vidas que están poniendo en peligro.

No me importa que duela, es más, lo prefiero; por lo tanto, descarto el cubo de agua caliente. Agarro la navaja antes de sentarme en el suelo con la espalda apoyada en la cama. Comienzo a pensar en lo malo que ha ocurrido este tiempo atrás —siendo la mayoría— para, según he leído, hacerlo más rápido.

Lentamente, siento mi muñeca abrirse bajo el filo y dejar paso a la sangre, que empieza a fluir por el antebrazo. Éste imita al anterior con una profunda línea en diagonal, partiendo del final de la de la otra, y formando un siete sangrante. No pierdo detalle de cada gota que cae al suelo y forma parte de un creciente charco.

Siempre he sido valiente —llevo aguantando todo este peso más tiempo del que creía poder soportar— y voy a demostrar que sigo siéndolo, pudiendo haber elegido cualquier otro método más rápido o menos doloroso.

Quiero que me encuentre mi padre, que sepa que si no fuese por él y su avaricia, ahora estaría con mis amigos, riéndonos de la vida y viendo cómo pasa el tiempo mientras nuestros lazos se estrechan cada día más. A diferencia de lo que en verdad ocurre, que están completamente rotos y parece como si nunca hubieran existido. Supongo que él no sabe la verdadera razón por la que he hecho todo esto.

Sin embargo, me estoy dejando morir poco a poco en mi habitación, sola. En menos de lo que pensaba, empiezo a adormilarme; una dulce sensación me cierra los ojos progresivamente, pierdo fuerza y aflojo los puños. Mis músculos se relajan hasta caer en un profundo sueño y me abandono por completo.

Cap. 11


En Nueva York, tras coger el avión más barato para poder tener dinero para el último taxi, no paso siquiera por mi casa antes de ir a la otra cárcel. Parece que mi vida se ha resumido en eso: cárceles y hospitales. Solo que esta vez no es por ningún tipo de venganza, sino por una despedida.
 Llamé por teléfono desde el aeropuerto a Jess antes de coger el taxi. Ella me dijo en qué cárcel en concreto han encerrado a Hood. Ahora que lo pienso, no he visto a Emma en el tiempo que he estado en el barrio. Las veces que me he sentado con la banda a charlar me dijeron que llevaba un tiempo indispuesta. Gracias a ellos me he enterado de que la razón por la que le vi diferente la última vez, es porque se ha quedado embarazada. Un descuido por parte de Hood y un ‘’accidente intencionado’’ por parte de ella, estoy segura.
Ya en la cárcel, me permiten la visita tras rogarle un buen rato al alguacil que me permitiese la entrada a pesar de no ser el horario adecuado. Me guía a la habitación, igual que la de las otras en las que he estado, mientras otro guardia va a buscar a mi amigo.
    ¡Hood! —le abrazo con todas mis fuerzas cuando le veo entrar.
    Vaya…no esperaba este recibimiento —me sonríe.
    Te he echado tanto de menos —no le suelto.
    ¿Qué haces aquí, Baby? Me encanta verte pero… —me separa con suavidad.
    Necesitaba verte antes de… —me muerdo la lengua— ¿Qué has hecho?
    Ha sido horrible. No quería hacerle daño, de verdad, pero… —se derrumba más rápido de lo que pensaba.
    Tranquilo —le consuelo. Si hay alguien a quien necesitaba, ese es él. Por muy mal que se encuentre.
    ¿Te acuerdas de Jonathan? —se recupera.
    ¿Le has… —adivino.
    Fue sin querer —se defiende.
    Y te creo. ¿Puedes contármelo? —digo con cuidado y asiente con la cabeza.
    Se metió con Emma y fui a por él; salió corriendo y le perseguí, pero al llegar a una azotea…le pegué y…
    Vale, no hace falta que sigas —volvemos a abrazarnos. Me aprieta tan fuerte que tengo que separarme—. Ten cuidado.
    ¿Qué pasa? —sonrío al verlo preocupado.
    Estoy bien.
    Ya, y por eso tienes algo debajo de la camiseta. Lo he notado al abrazarte —responde a mi pregunta sin formular.
    No es nada —cambio de tema—. Te sienta bien el naranja —le sonrío—. ¿Cuánto llevas aquí?
    Cuatro meses. Todavía me quedan otros ocho. Cuando salga nos vamos de fiesta y no volveremos a casa hasta dentro de una semana.
    Me apunto —me río—. De todas formas no pienso pasar mucho más tiempo con mis padres.
    ¿Qué ha pasado? ¿Tiene algo que ver con lo que te duele?
    No he dicho que me duela nada —le miro, perspicaz.
    Lo he notado. Te cuesta sentarte y al moverte pones caras.
    ¿En serio? Pensaba que no…
    ¿Me vas a responder qué ha pasado con tus padres o vas a seguir esquivando el tema?
    Es que no me gusta hablar de eso, perdona Hood.
    Ni a mi estar aquí y me aguanto. Habla —me exige aún sin perder ese afán protector que le sigue caracterizando.
    Llevo sin hablar a mi padre casi desde que me fui —digo con un suspiro—. ¿Contento? La verdad es que para lo que me queda, me da igual —murmuro.
    ¿Qué ha hecho?
    Me ha traicionado. Por su culpa he tenido que pasar por mucho.
    Vaya, Baby; cada vez que te veo estás distinta.
    ¿No me queda bien el avellana? —le sonrío tocándome el pelo.
    Sí, claro. Pero…pareces una niña pija en vez de una de los nuestros.
    No soy del grupo —respiro y rompo el silencio que se ha formado al cabo de un rato—. ¿Sigues saliendo con Emma?
    Por supuesto, ella me quiere y yo a ella. En un poco de tiempo le pediré que se case conmigo —de repente siento faltarme el aire.
    No lo hagas. No puedes —replico.
    ¿Por qué?
    Me ha vendido —digo sin pensar.
    ¿Cómo?
    Donde me fui, nadie podía saber nada de esto, nada de la banda —aclaro—. Así podría empezar de cero; y a la mínima que le ofrecieron dinero, cantó como un pajarillo.
    Ella no te vendería.
    Haz lo que quieras, Hood. Yo te he advertido; ahora escúchame: si te caes o te hace algo parecido, yo ya no estaré para levantarte. Me encantaría, pero no puedo.
    ¿Nos dejas?
    Sí. Definitivamente —digo con un sentido suspiro.
    ¿Cuándo?
    Tan sólo me quedaba hablar contigo, así que…
    ¿Cuándo? —insiste.
    Mañana —antes de que mi padre llegue a casa.
    ¿Te vas a despedir esta vez?
    Ya lo he hecho —miento mejor de lo que pensaba—. Me quedabas tú.
    Y PJ. Fue a buscarte a Los Ángeles como loco. Un día se presentó en la cueva diciéndolo y lo hizo. Nunca he visto a Amber con esa cara de enfado cuando dijo que iba a por ti, que eras tú a quien realmente quería y no sé cuantas cosas más.
    ¿Lo dices en serio?
    ¿Tendría sentido mentirte? —trago saliva. De repente he empezado a marearme y tengo que usar a la mesa como apoyo— ¿Has sabido algo de él? —me observa.
    No sabía que estaba en la ciudad. Y como no acabamos precisamente bien…
    ¿Le has llamado?
    Pensaba que estaba con la pelirroja. No tendría sentido.
    Yo por lo menos lo he intentado las veces que he podido. Y los de la banda también. Me extraña que no te hayan dicho nada.
    No quise oírlo. Pensé que se había ido con ella, ya que tampoco está.
    ¿Hablarías ahora con él?
    Sí.
Las palabras de Anne me vienen a la mente: «Si no dudas la respuesta ni un instante, es porque están absolutamente segura de lo que sientes».
    Seguro que contesta si le llamas tú.
    No lo estés tanto. Discutimos y me oyó hablar con… —cierro los ojos al recordarle. Puede pasar el tiempo, pero no sirve de nada.
    ¿Con…?
    Alguien que…será mejor que olvide.
    Aunque te oyese hablar con tu novio —sabe por lo que estoy pasando—, os vi besaros, Baby. No puedes negar lo evidente.
    Aun así…
    ¿Crees que le quieres? —me corta.
    Lo comprobaría al verle —respondo al dudar.
    ¿Y vas a hacerlo?
    No. Llevo unos días bastante dolorosos; y pesados —añado.
    ¿El instituto?
    Ojala. Cambiaría lo que sea por que todos mis problemas se redujeran a eso.
    Suena duro.
    Lo es. Por suerte, falta muy poco para que acabe.
Esta noche lo haré. Esta noche mi padre me encontrará…
Hood intenta descifrar mi mirada decaída, sin embargo, ni se puede imaginar lo que ronda por mi cabeza.
    Si te quedaras con algo de mí como recuerdo, ¿qué elegirías? —rompo el silencio.
    No lo sé, Baby. ¿Por qué lo dices?
    Necesito saberlo. Eres muy importante para mí.
    Pues supongo que con tu fuerza. Me refiero a que, cuando todo se caía, tú llegabas y lo levantabas sola. Aguantabas lo que te echaran con tal de demostrar que eres mejor que el resto. Y lo eres, sin duda —ojala siguiese siendo igual.
    Creo que ese papel tendrá que hacerlo otro —comento, sombría—. Te quiero, Hood. ¿Lo recordarás? —los silencios parecen ser absolutamente necesarios y la única que tiene fuerza para romperlos soy yo.
    No me hace falta; lo sé. Yo a ti también, enana.
Me abraza al salir y me cuesta dejarle, no obstante, se las apañará sin mí. Él me enseñó a que la vida es un puente que debemos cruzar y dejar cuando se nos llama.