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lunes, 6 de mayo de 2013

Cap 8 (Parte 2)


Quién me iba a decir que tras un trimestre entero esto sería tan divertido. Acepto que es difícil, todos los fines de semana me excuso y Alex cada vez se impacienta más. Quiere pasar conmigo todo el tiempo posible, pero no puedo. No debo.

He venido a pasar las navidades a Harlem, mi barrio. Llevo una semana aquí y todavía no he salido de casa. No me atrevo a enfrentarme a mis fantasmas —como leí una vez—, aunque me puede mi curiosidad.

Veo la foto de la pared en la que salimos todo el grupo y sigo sin creerme que sólo hayan pasado unos meses, nueve largos, difíciles y sobre todo raros meses. La arranco mientras abro y cierro mi ya vieja navaja; no me hace falta, puedo defenderme y el máximo arma que llevan es una navaja, es posible que me ataquen, pero si descubren quién soy me dejarán —aunque prefiero que no lo sepan.

Llego hasta una cafetería, que puede sonar tópico, donde les encuentro. A todos y cada uno de ellos; riendo, hablando…pasándolo bien. Limpio la nieve de un banco cercano a la ventana desde donde los veo y me siento a contemplarlos. Tan cerca y tan lejos, tan queridos y tan desconocidos, aunque hay cosas que no cambian: Amber y PJ agarrados, Bells abrazando a Jess, Hood con Emma —que parece que ha ganado algo de peso— y el resto jugando.

Recuerdo la vez que estuve con ellos igual que lo están ahora. Dejamos los rencores aparte y le dimos al dueño las navajas para que se fiase de nosotros. Tomamos chocolate y jugamos con la nieve como niños. En esos momentos de mi vida reconozco que era feliz.

Cap 7.2 (Parte 2)


Una vez fuera Frank sale enfurecido del coche, lo entiendo, pero podría sospechar si insisto. He dicho que lo haría a mi manera.

    ¡Alice! —para mi sorpresa el grito viene de atrás y no de delante. Me giro respirando hondo y con los ojos cerrados. Cuando los abro está delante de mí.

    ¿No sabes aceptar un no?

    Tuyo no —miro atrás. Se han metido en el coche—. No soy como piensas, me importan más cosas aparte de tener a alguien en la cama.

    Por fin lo has aceptado.

    He dicho aparte. ¿Podrías dejar de lado un momento el orgullo, sólo un momento, y poder conversar tranquilamente sin que me ataques? Tan solo quiero hablar, tener a alguien que no me juzgue.

    ¿Quién iba a juzgarte? Todos te adoran.

    No todos —está incómodo y mira alrededor—. Dime, ¿podrías?

    Quizá otro día —sonrío con tristeza y me agarra por las caderas—. Tengo que irme —acaricio su mejilla, pero no deja subirme al coche —Alex…

    No me dejes. Quédate conmigo.

    Te veo el lunes.

    Dame tu teléfono al menos —arranco el coche y me voy al hospital. Sé que es tarde, pero necesito verla.

Está dormida, así que la beso, la escribo en una nota que la quiero y  me voy a casa.

Otra semana más sin vernos. Se me hará eterna.

viernes, 3 de mayo de 2013

Cap 7 (Parte 2)


La noche del viernes me veo obligada a asistir a la fiesta que ha montado en un exclusivo club del centro. Anne me ha dicho que puede ser un buen momento para reconciliarnos y sacar información. Sé que ella me comprende, pero a veces antepone el trabajo y eso me asusta, no por mí ni mucho menos, sino porque estoy empezando a hacer lo mismo con Lily. Llevo toda la semana sin verla y apenas me he dado cuenta, entre el instituto, estudiar cada vez más informes y elaborar los míos propios me quedo sin tiempo. Y eso sin mencionar los entrenamientos y dolores repentinos que me acompañan como un amigo fiel bastantes horas.

    No la cagues, recuerda que es importante. Estos juguetes son caros.

    Lo sé Frank; me lo has dicho unas quince veces.

    Recuerda informarnos de cada paso que des.

    Sí mamá.

    Ten cuidado —asiento y salgo del coche. La pistola del muslo me molesta, pero ando en mi vestido por encima de la rodilla, negro y ajustado con normalidad.

    Buenas noches —saludo al portero. Un verdadero gorila.

    ¿Qué haces tú aquí?

    Soy Alice Du’Fromagge. Vengo a la fiesta.

    Ah, perdón señorita. No la reconocí.

    No se preocupe, soy nueva. ¿Llego muy tarde?

    Un poco, ha habido un chico que no paraba de preguntar por usted —hago una mueca de asco.

    Gracias, pero prefiero no encontrármelo —sonrío.

    Disfrute de la noche.

    Que se le haga corta —vuelvo a sonreír. Seguro que aquí ni siquiera le saludan.

    No te entretengas —me riñe Frank.

    Lo siento, pero debo ser educada.

    Pero no relacionarte con los que son inferiores.

    Sí señor.

Entro en el club sin reparar en el guardarropa. Una gran pista de baile con la barra a la izquierda y una rampa a la derecha que da acceso a un balcón con mesas. Al fondo de esto hay sillones con pequeñas mesas apartados del resto y con una cortina. También hay un estrecho pasillo con puertas, de las cuales hay una abierta. No hay que ser muy inteligente para figurarse su intención.

Me voy al balcón y lo veo rodeado de chicas, por supuesto, peleándose por acercarse a él. Sólo una tiene el “honor” de que él la toque, con su mano en el vientre y la otra con un Martini que aprecio desde aquí.

    Tengo contacto visual.

    Bien, acércate.

    No puedo, está rodeado.

    Por lo menos te verá. Acércate —insiste Frank.

    Lo haré a mi manera. Un momento —levanta la vista—, me ha visto. Viene hacia mí.

    Manos a la obra. Buena suerte —intenta ayudarme Anne.

    Gracias pero creo que…

    ¿Hablando sola?

    ¿Podrías dejarme un poquito en paz? Al menos deja que me tome la primera copa —me voy a la barra y me siento. Pido un vodka.

    Lo siento. Me pasé.

    Dime algo que no sepa —Moore también pide un vodka.

    Es muy fuerte —lo admira y se lo bebe de un trago a la vez que yo.

    ¿Qué quieres?

    Que me perdones, principalmente. No debí hacer eso.

    Alice, ¿de qué está hablando? —oigo el zumbido del pinganillo.

    ¿El qué? ¿Portarte como un caballero y luego convertirte en un auténtico cerdo? — se ríe.

    Sí, creo que eso. ¿Te hice daño? Fui yo el de la nariz.

    Mike me ha dicho lo mismo. Y no, he sufrido cosas peores, créeme.

    ¿Tú? Que te rompan una uña no es grave.

    Ja-ja. Mira que gracioso. ¿Y tú?

    He visto cosas horribles.

    Que te rechacen no cuenta.

    Nadie me ha rechazado, bueno excepto…

    Yo.

    Exacto.

    ¿Qué tipo de cosas?

    No creo que deba decirlas —pide otras dos copas.

    ¿Te piensas que soy una niña?

    No del todo. Hay algo en ti que me empuja a protegerte, pero luego te miro bien y quiero cogerte y…

    Entendido —lo corto—. Un consejo, si tratas a las mujeres como el otro día te quedarás solo.

    Soy guapo. No me pasará.

    Oh claro que sí. ¿Acaso cuando te cansas de alguien no la dejas? Por muy guapa que sea —piensa en ello.

    ¿Cómo lo sabes?

    Se te nota —bebo un poco. Cálido y fuerte. Raspa al pasar por la garganta.

    Vaya, así no soy tan misterioso como creía…

    La verdad es que eres fácil de calar.

    ¿Y tú? ¿Cómo te hiciste lo del hombro? —cambia de tema tras bebernos lo que quedaba en el vaso y pagar al camarero para que deje la botella. No pone ninguna pega por dar alcohol a menores de edad.

    No tengo nada en el hombro.

    Sí. Esto —se acerca con cuidado y me baja el tirante del vestido. El vodka hace aparición permitiéndole hacer eso. Nos quedamos mirando fijamente. Anne rompe la magia ¿por qué?

    ¿Alice, estás bien? ¿Por qué os habéis callado? —cierro los ojos y me aparto.

    No…no es nada. Fue hace mucho tiempo y…

    Estás mintiendo. Sé que es reciente, se nota —me alzo el tirante, incómoda— ¿Qué pasó?

    Te propongo un trato; tú me cuentas eso tan horrible que has visto, yo te cuento lo mío.

«Bien hecho. Sigue así— resuena la voz de Frank en mi cabeza».

    No. De ninguna manera.

    Tú lo has dicho —me levanto y me detiene sujetándome con delicadeza la mano.

    Espera, quédate —me pide—. Apenas ha empezado.

    Ahora quien miente eres tú. Todos los reservados están cerrados excepto uno con sillones. Hay dos en la pista a punto del coma etílico y otros seis borrachos, de los cuales la mitad son chicas. Mirándolo así quizá sí comience para ti.

    Por favor —me ruega—, para mi ha empezado cuando te he visto. Y queda un reservado.

    Vaya. ¿Por qué lo estropeas todo? Te hubiese quedado bien con lo primero.

    Sólo para hablar. No me refería a eso.

    Seguro —me suelto y me voy, pero me retiene de nuevo por la cintura.

    Por favor —repite—. Acepto el trato; te lo contaré.

    Lo siento, pero no lo quería de esta manera —me suelto definitivamente y me quito el pinganillo mientras salgo.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Ronald Moore

Perdonad todas estas entradas, pero creo que he encontrado a mi Ronald Moore. Personalmente, me parece un grandísimo actor y tiene la elegancia que debería tener el personaje. Lo único que le fallan son los ojos, por eso también había pensado en Mel Gibson, aunque este me encaja mejor. Comentad y me decís qué os parecen y si queréis poner sugerencias adelante

George Clooney//Ronald Moore


Prólogo


Nunca olvidaría el tiempo que pasó junto a ella. Sabía que era más joven que él —había empezado el colegio dos años más tarde de lo normal por el trabajo de su padre— y aun así creía que no volvería a sentir tan fuerte. Se equivocaba.

Ella, con tan sólo quince años, le enseñó el mundo y le dio una razón por la que vivir. A pesar de llevar toda la vida en el mismo colegio, no terminaba de encajar. Era un chico retraído, solitario y poco sociable. Algunos le temían por culpa de su progenitor y otros le envidiaban, pues podía tener la chica que quisiera con su actitud misteriosa, para él natural, y su físico —alto, moreno de piel, pelo negro y una marcada sonrisa que empezó  aparecer cuando se conocieron. Todo esto rematado por unos grandes ojos cristalinos—; de todas formas, sólo una consiguió que se abriera al resto de la gente y que descubriera que los finales felices podían existir realmente. En esto se equivocaba: como descubrió un tiempo después, las verdaderas historias nunca tienen un final. Siempre quedará algo que, aunque pienses que se ha acabado, hará que revivas todos esos recuerdos y la historia seguirá sin que puedas evitarlo.

Ella era extrovertida y divertida. Él aprendió a ser igual y a contentarla hasta que se convirtió en amor, más sincero de lo creíble, incluso. É intentó evitarlo, la agarró con fuerza para que siguiese siendo suya, no obstante fue precisamente eso lo que los separó. Se implicó en el negocio de su novio; se dejó llevar por los lujos y el poder; y cuando quiso salir, fue demasiado tarde. Él, sin saber por qué, se quedó solo de una día para otro. Ella, sin entender nada, desapareció de repente.

La buscó durante días, meses; pero al final, su padre le hizo entender que todo en la vida viene y va, que lo mejor es utilizar a las personas el tiempo necesario para obtener lo que quieres de ellas y no implicarse, pues el amor está sobrevalorado: proporciona unas semanas de felicidad a cambio de una eternidad de sufrimiento.

 

Pero, ¿qué sería de una historia sin amor? Yo te lo diré: nada. Y por primera vez, aquel hombre vería que estaría equivocado. Por mucho que lo negase a los que preguntaran, él sabría la verdad: su hijo volvería a enamorarse —y esta vez, sentiría algo tan mágico, que sería capaz de desobedecerle e implicarse de todas las formas posibles—. Lo sabría en cuanto viese su expresión al salir de esa tienda y lo confirmó cuando la creyese a ella antes que a él. Lo sentiría por la chica, pues ellos no pueden permitirse tener puntos débiles; debería ser eliminada en el momento justo.

    

Sorpresa Mayo

Bueno, pues como os prometí, aquñi tenéis la sorpresita jeje En realidad son dos: una por ser el cumpleaños de Alexander y la otra por tardar tanto (perdonadme) Las pondré en dos entradas. Esta en especial sería para que os hiciérais una idea de como serían los personajes tal y como yo los imaginé, aunque cada uno tiene sus ideas. Espero que os gusten.
PD: De momento me falta Ronald Moore, pero se aceptan sugerencias ;)
Robbie Amell//Alexander Moore


 
Choë Grace Moretz//Alice Sanders-Du'Fromagge


 
Lucas Till//PJ


 
Andrés Mercado//Hood

 
Chris Klein//Frank-Fraques Du'Fromagge


 
Anne// Anette Gautier
 


 
 

Cap. 6.3 (Parte 2)


Me acerco a la puerta donde Moore me ha dicho que vaya cuando calculo que es la hora de la segunda clase. La puerta del patio está cerrada, no puedo entrar, me la ha jugado, sabía que no podía…
    ¿Qué haces ahí?
    Hacerte caso —se va acercando a paso tranquilo— ¿Podrías darte prisa?
    Pensaba que no querías estar aquí.
    Y así es. Pero tengo que terminar el curso y cuantos menos problemas mejor.
    Buena idea —se apoya a mi lado en la parte opuesta de la valla.
    ¿Se puede saber como vas a conseguir que entre? Esto está cerrado.
    Mujer de poca fe… —con un ligero golpe se abre un hueco por el que puedo pasar agachada.
    Has usado esto mucho ¿verdad?
    ¿Se nota? —nos reímos— Me debes una.
    Teniendo en cuenta que no sé tu nombre…no creo.
    Alex. Ya son dos.
    ¿Sólo eso? ¿Sin hijo de… ni nada de eso?
    Por ahora no —sabe cuidarse las espaldas. Da una serie de toques en otra puerta y nos abren sus amigos. Entramos a un cuarto de escobas; abren la puerta de en frente y llegamos al pasillo— Impresionante, lo sé. ¿Adónde vas?
    A clase.
    Tenemos un rato antes de que empiece —me acorrala en las taquillas.
    ¿A qué viene esto? Aparta.
    ¿Qué pasa? ¿No se nota?—empieza a tocarme en exceso. No puedo quitármelo de encima sin hacerlo daño.
    Por favor Alex, apártate. Así no vas a conseguir nada.
    Yo consigo todo lo que quiero. ¿Me oyes? Todo —impide que le aparte cogiéndome con una mano de las muñecas mientras con la otra sigue igual.
    Me estás haciendo daño. No me obligues… —algo repentino me interrumpe.
No lo puedo creer, un puño ha salido de la nada y le ha golpeado en plena mandíbula, separándolo bruscamente de mí. Mike tampoco se cree lo que acaba de hacer, pero en un segundo se pone en posición defensiva, que no le sirve de nada, pues Alex le responde con otro ataque al mismo lugar.
Esto comienza una pelea en la que, después de varios golpes, salgo de mi ensimismamiento y con gran dificultad e ignorando mi hombro, consigo separarles. Juraría que también me he llevado un golpe, pero antes de que alguno de los tres pueda hablar, un profesor nos lleva a todos sin dirigirnos la palabra al aula de castigo donde debería haber estado hace un momento.
    Antes de nada quiero que me contéis qué ha pasado.
    No es nada, profesor. Sólo se choc…
    Ellos —me corta.
    Nos chocamos —me da la razón Mike.
    ¿Por eso tenéis golpes y sangráis? ¿Los tres? —no lo puedo remediar y me llevo la mano bajo la nariz. Tengo un hilo pegajoso que se para justo antes del labio. El profesor me tiende un pañuelo y me limpio como puedo.
    Íbamos corriendo.
    ¿Y tú?
    Estaba en medio.
    Ya… Mirad, sé que es mentira. Es más, sé lo que en realidad ha pasado. Alex y tú estabais coqueteando, ha llegado el novio celoso y el resto ya os lo imagináis.
    No estábamos coqueteando, ni él es mi novio. M…Alex se estaba pasando y Mike me ha ayudado. Eso es todo.
    La culpa entonces es suya ¿no? —señala a Moore. Asiento— Entonces no diré nada. Tú eres nueva y Ross es un buen estudiante, implicaría problemas. Ahora todos a clase y que no se repita, por el contrario me veré obligado a informar. Ah y… Alice, te recomiendo cambiar de vestuario, lo de la profesora Chastain está controlado de momento. En el futuro no lo sé.
Nos echa de la clase y durante el resto de la semana no vuelvo a hablar con Moore, le oigo intentar disculparse cuando nadie nos mira, e incluso he leído sus notas en la taquilla y en clase, pero por ahora prefiero hacerlo esperar.